"Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, les ruego y les pido con todo el corazón: ¡Den marcha atrás!"
Carta del Santo Padre León XIV al Rev. Padre Davide Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Al Reverendo
Padre Davide Pagliarani
Superior General
de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Con ánimo paterno deseo dirigirme a usted y, por su medio, a los obispos, a los sacerdotes, a los seminaristas y a los fieles vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, consciente de la responsabilidad que el Señor me ha confiado como Sucesor del Apóstol Pedro.
La Iglesia reconoce la adhesión a la vida litúrgica, el compromiso en la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición que caracterizan a muchas personas y comunidades afines a esa Fraternidad. Lo antes dicho ha motivado una actitud de atención y benevolencia que mis Predecesores les han manifestado constantemente.
Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, les ruego y les pido con todo el corazón: ¡Den marcha atrás! Los exhorto a que consideren atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que llevaren a cabo los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación.
La Iglesia está dispuesta a un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo puede hacer posible y fecundo.
Ruego por ustedes, porque desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad. El Señor ilumine sus conciencias y mueva sus corazones. Por la autoridad recibida de Cristo, con el alma afligida, pero aún llena de esperanza, tengo el deber de pedirles que desistan de su intento y confío estas plegarias al Corazón Inmaculado de María, Madre del Buen Consejo.
Vaticano, 29 de junio de 2026, Solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo.
LEÓN PP. XIV
Actualización
Carta del Superior General en respuesta a Su Santidad el Papa León XIV
El Superior General
A Su Santidad
el Papa León XIV
Ecône, 30 de junio de 2026
Beatísimo Padre:
Le agradezco muy sinceramente la carta que ha tenido a bien dirigirme.
Me ha conmovido profundamente su solicitud paternal.
Desde hace mucho tiempo deseaba tener la oportunidad de encontrarme con Vuestra Santidad para expresarle personalmente nuestro sincero deseo de servir a la Iglesia. Desgraciadamente, esa ocasión no se ha presentado.
Sólo le pido que considere la autenticidad de esta intención, que no tiene nada de ficticia. Paradójicamente, en las circunstancias actuales, nos parece un deber preciso hacer todo lo posible por recomponer la túnica de Cristo, desgarrada por fuerzas y presiones incompatibles con un espíritu auténticamente católico. Sólo le pido que considere la autenticidad de esta intención antes de tomar una decisión sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Aún no es demasiado tarde.
Lejos de nosotros la idea de separarnos de la Iglesia Romana; al contrario, deseamos servirla mediante medios extraordinarios, como se ayuda a una madre que atraviesa una grave dificultad y necesita una ayuda particular que no todos comprenden. Pero estoy seguro de que el Santo Padre podría comprenderlo.
La Santa Sede ha demostrado ya que sabe comprender situaciones muy complejas y que sabe conceder el tiempo necesario.
Me permito pedirle filialmente que se tome el tiempo necesario para este discernimiento.
Si mis palabras no bastaran, le pediría que reflexionara sobre dos hechos muy sencillos. En primer lugar, la Fraternidad ya fue declarada cismática en 1988, por razones y en circunstancias absolutamente análogas a las actuales; y, sin embargo, después de tantos años, estamos hablando como un padre con su hijo. Su Santidad me exhorta paternalmente a evitar un cisma que, teóricamente, ya habría tenido lugar. ¿No cree Vuestra Santidad que esa misma actitud suya, cuya solicitud tanto agradezco, constituye precisamente una prueba de que la Fraternidad no es cismática ni hostil a la Iglesia?
En segundo lugar, hace algunos años, la Santa Sede confió a dos obispos de la Iglesia la misión de dialogar con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X: Mons. Vitus Huonder, entonces Obispo de Coira, hoy fallecido, y Mons. Athanasius Schneider, Obispo auxiliar de Astaná. Ambos, después de tomarse el tiempo necesario para discernir, reconocieron el espíritu profundamente católico de la Fraternidad y dieron testimonio de ello públicamente.
Pero, sobre todo, me permito dirigirme a Vuestra Santidad en nombre de los miles de almas que han redescubierto la fe católica y la práctica religiosa gracias al apostolado de la Fraternidad. Es un hecho del que tomaron nota sus predecesores. Estas almas no tienen más deseo que alcanzar la salvación por medio de este instrumento que la Providencia ha puesto a su disposición. Han sufrido y son sinceras. Estoy seguro de que su corazón paterno de Pastor universal será sensible a esta situación tan particular. Un día, todas las dificultades entre la Santa Sede y la Fraternidad quedarán resueltas. Un gesto de comprensión por parte de Vuestra Santidad, lejos de perjudicar la unidad, sólo podrá manifestar ante el mundo y ante todos los cristianos su preocupación por la unidad y su bondad de padre.
Dejo todo esto a su consideración. Renuevo mi oración por Vuestra Santidad.
Desde hace mucho tiempo, incluso antes de su elección, vengo encomendando la situación actual a Santa Rita. Vi en la elección de un Papa agustino un signo de esperanza. Estoy seguro de que la Santa intercederá. Nunca es demasiado tarde.
Le suplico que nos conceda su bendición.
Aprovecho gustoso esta ocasión para reiterarme de Vuestra Santidad, devotísimo en el Señor.
Don Davide Pagliarani




